Hola soy Erik, tengo 21 años y voy a contaros un poco cómo ha ido mi Erasmus en
Portugal.
Los primeros días fueron algo duros ya que no conocía a nadie y el idioma a pesar de ser
muy parecido al español si es hablado rápido puede dar a confusiones.
Una residencia donde no conoces a nadie, un lugar donde no sabes ni siquiera formular
bien una frase y te ves forzado a hablar el idioma todos los días.Idioma que aún no conoces
y que nunca has aprendido.
Comencé a conocer gente española de Erasmus en Portugal, cada uno con una historia
detrás , una familia a la que llevaban más tiempo aún sin ver que yo a la mía.
Vivimos en la era de la tecnología y tenemos las videollamadas pero todos sabemos que
nada puede sustituir a un abrazo, que los te extraño de nuestros familiares duelen y que no
hay nada como el calor de la familia.
Pero aquí he conocido a gente que me ha tratado como un familiar más, que me ha incluido
en planes sin yo pedirlo, que me ha ofrecido desde comida hasta tiempo para escucharme
cuando lo he necesitado.
Cuando la gente te habla de Erasmus te habla de las fiestas y de la parte buena y yo
durante mi Erasmus no he salido de fiesta loca ni he pasado la noche con chicas.
He tomado este tiempo como tiempo de introspección para pensar hacia donde quiero que
vaya mi vida, hacia donde va y que puedo hacer.
He ido a dar una vuelta y explorar Oporto solo y me fui con unos chicos que hacen Erasmus
aquí a Aveiro.
No he hecho apenas fotos ya que yo creo que los mejores momentos debo de vivirlos y no
fotografiarlos, ya hay gente profesional que va a hacer las fotos mejor que yo y tampoco me
gusta mucho hacerme fotos.
Durante mi tiempo como “estagiário” he conocido a compañeros de trabajo que me han
tratado como a uno más y alguno que otro para el que solo he sido “ el chico en prácticas”.
Pero bueno, en todas las casas se cuecen habas.
Ha habido momentos duros en los que debido a varios factores me he visto afectado
emocionalmente, pero esos momentos los he apaciguado escribiendo en el medio de la
noche, haciendo ejercicio o hablando con gente aquí.
Si tuviera que recomendar a alguien si ir o no de erasmus, les diría que se lo piensen bien
ya que puede ser una experiencia dura para alguien que no ha estado nunca fuera de su
hogar y a alguna que otra persona joven les puede afectar de una manera no tan buena
como a otras.
Pero si eso no es problema para ellos, adelante.
Les recomendaría también que si tienen la posibilidad que vayan a una residencia de
estudiantes ya que la vida entre estudiantes es más llevadera y van a conocer a más gente
con la que entablar una conversación , comenzar una amistad o, quien sabe, a lo mejor
incluso comenzar una historia de amor.
El día 28 de abril de 2025 se produjo un apagón sobre las 11:30 de la mañana (hora de
Lisboa) en el que se vio afectado tanto España (siendo el culpable), como Portugal y parte
de Francia. Ese día sobre las 10:40 de la mañana me encontraba tomando el café de las
mañanas como de costumbre cuando comencé a bromear con la barista de lo bien que nos
vendría que sucediera algo que nos hiciera irnos para casa y no trabajar.
Quién nos diría que algo grande iba a suceder menos de una hora después.
Una de mis compañeras de trabajo me trajo de vuelta a la residencia y se preocupó de que
todos los allí presentes nos llevaramos garrafas de agua ya que había una gran
incertidumbre en cuanto a cuándo volvería la electricidad.
En mi caso dispongo de una placa solar que traje como recurso para cargar el móvil los días
que me fuera a pasear y dispongo de varias de ellas en mi casa en Málaga ya que soy algo
aficionado al mundo del bushcraft. Pero la imposibilidad de ponerme en contacto con mi
familia en España no me dejo decirles donde las tenía ni cómo utilizarlas ya que los
familiares que podían utilizarlas son de edad avanzada y no conocen ese tipo de
herramientas.
Volviendo a mi, al volver a la residencia se respiraba un aire que nunca antes había notado.
Casi todas las personas de la residencia se encontraban en la terraza realizando
actividades, haciendo uso de la piscina o de la barbacoa a gas de la que disponemos en la
residencia. Barbacoa mediante la cual pudimos cocinar ese día. Yo disponía de dos
linternas, una de ellas de dynamo la cual nos daría luz incluso si la situación se alargaba por
días.
Salimos a comprar al comercio abierto más cercano el cual resultó estar hasta los topes y
con gente asustada, con sus hijos ayudándoles a llevar cosas que, siendo realistas, no les
iban a ayudar en mucho.Compramos varias cosas en lata las cuales, extrañamente, no
escaseaban. La gente no compraba cosas en lata por alguna extraña razón que aun no
comprendo, aun siendo estas las comidas que más tiempo les pueden aguantar y incluso
haciendo uso de algunos conocimientos básicos de supervivencia podrían utilizar el aceite
de algunos de estos para hacer lámparas de aceite , valga la redundancia, y así iluminar su
casa durante los días que durase el apagón.
Sobre las 20:30 volvió la luz a la residencia y algunas casas colindantes. Cosa que
celebramos con una botella de vino frizzante que uno de mis compañeros guardaba en la
habitación.
Resumiendo mi Erasmus, si me tuviera que quedar con algo me quedaría con la gente y
con lo que tanto puedes aprender de los demás como lo que puedes aprender de ti mismo.
He conocido gente de países de los cuales sólo había oído hablar vagamente en libros y en
películas como Sri Lanka , Namibia o Kiribati, he hablado en tres idiomas diferentes durante
casi todos los días de los dos últimos meses que he pasado aquí y me he hecho amigo de
gente de todo el mundo, hemos montado un torneo de ping pong en la residencia ( legado
que espero que continúen mis compañeros).
Y lo más importante, he visto que mi vuelta a España no es un adiós para todas estas
personas que dejo aquí e incluso algunas de ellas ya están de vuelta en sus respectivos
hogares.
Ya que como he mencionado antes, es la era de las tecnología, podemos seguir en contacto
con algo tan sencillo como hacer un grupo en Whatsapp.
Desde aquí le quiero dar gracias especialmente a Elena y a Maricarmen, maestras que
vinieron a vernos a mi y a mis compañeros de Erasmus ya que a veces hablar aunque sea
solo por 20 minutos con una persona que ya te conoce tanto como lo hace alguien que ha
pasado horas y horas contigo en un aula tratando de enseñarte algo,( aunque a veces no lo
apreciemos lo suficiente), tratando de hacer que en un futuro seamos los mejores en
nuestros campos, haciendo no solo que aprobemos sino también que sigamos nuestros
sueños dándonos ánimos para continuar.
Siento que los maestros deberían cobrar tanto como los doctores ya que ellos también son
capaces de salvar una vida, de llevar adelante al próximo Spielberg o al próximo Picasso o
incluso de cambiar el futuro de la sociedad.
Gracias a los docentes que ayudan a que esa chispa dentro del alumno no se apague y
gracias al programa erasmus por darme esta oportunidad.
Erik Ruiz Prados.


