Fué un viaje que no sólo me permitió aprender y mejorar mis habilidades profesionales, sino que también me ofreció una perspectiva completamente nueva sobre la vida y las diferentes culturas.
Me decidí a coger esta oportunidad porque sabía que sería una oportunidad única para crecer tanto a nivel personal como profesional.
La llegada fue emocionante, la ciudad es preciosa y nos trataron muy bien. Las primeras semanas fueron un período de adaptación: aprender a moverme por la ciudad, entender el transporte público y, por supuesto, enfrentarse al desafío del idioma.
Trabajar en una empresa extranjera fue una experiencia increíblemente enriquecedora. La cultura laboral era diferente a la que estaba acostumbrada, pero eso me permitió aprender nuevas formas de abordar problemas y proyectos. Mis compañeros de trabajo fueron muy
acogedores y siempre estuvieron dispuestos a ayudarme. Gracias a ellos, pude integrarme rápidamente y aprender mucho sobre el sector en el que estaba trabajando.
Todo esto me ayudó a abrir mi mente y a apreciar la diversidad cultural.
No todo fue fácil. Hubo momentos de soledad y de frustración, especialmente al enfrentarme a barreras lingüísticas o cuando extrañaba a mi familia y amigos. Sin embargo, cada desafío fue una oportunidad para aprender y crecer. Aprendí a ser más independiente, a manejar el estrés y a adaptarme a nuevas situaciones.
Mi experiencia Erasmus me permitió mejorar mis competencias profesionales y me ayudó a crecer como persona. Si estás considerando participar en el programa Erasmus, te animo a que lo hagas. Es una experiencia que cambiará tu vida y te abrirá puertas tanto en el ámbito
profesional como personal.
Saludos
Gloria González Parente











